El Lenguaje Multifacético del Cine
Gonzalo Loyola, Arquitecto
I Rebobinemos la cinta y veamos la película desde el comienzo
Desde el inicio, el ser humano ha tenido la necesidad de comunicarse.
Inicialmente lo hizo a través de movimientos corporales y de ruidos guturales. En algún momento, y por razones desconocidas, el ser humano se empezó a manifestar a través de expresiones graficas, algunas pasajeras y otras que han trascendido hasta el día de hoy. Pinturas y grabados, como los de las Cuevas de Altamira, son testimonio de esta necesidad de comunicarse a través de imágenes. Este medio de expresión visual fue anterior al uso de las palabras, como las conocemos hoy, y al de la escritura.
Con el pasar del tiempo, el uso de imágenes como medio de expresión se ordenó de tal forma en que había una secuencia, un propósito y una idea mayor que el de una serie de iconos aislados.
De este modo, en distintas épocas y zonas geográficas, se desarrollaron diversas expresiones gráficas secuenciales, que narraban algo, tales como los jeroglíficos egipcios, las columnas conmemorativas romanas, los códices mixtecos, por citar algunos. Este fue el comienzo de los que después de se conocería como el Arte Secuencial.
Sin perjuicio de que este medio de expresión fue anterior, el paso de los siglos hizo que otras maneras de comunicarse, originalmente más tardías, evolucionaran de manera más rápida. La palabra hablada y las narraciones orales permitieron transmitir historias de boca en boca, a través de oradores y después de bardos, construyendo legados culturales tales como las que ideó Homero con La Ilíada y La Odisea. La escritura se manifestó inicialmente a través de tablas de arcilla, con narraciones como el Poema de Gilgamesh en Babilonia, para posteriormente encontrar otros materiales para trascender como el papiro y el papel.
La palabra hablada y la palabra escrita, como medios de comunicación para contar historias, convergieron armónicamente de la mano de Esquileo, Sofocles y Eurípides, construyendo lo que hoy conocemos como El Teatro.
Fue así como el uso de imágenes para contar historias quedo relegada por sus hermanos más jóvenes y aventajados, entrando esta narrativa en la larga noche de los tiempos
Pasarían muchos siglos, mucha geografía y mucha historia antes que este medio de comunicación despertara de su largo sueño.
II Revolución Industrial, Revolución Urbana, Revolución del Entretenimiento
El invento de la maquina a vapor y su posterior masificación e incidencia en la industrialización de los procesos productivos, significaron un importante hito en la historia de la humanidad. Junto con la implementación de la agricultura hace miles de años, y con la reciente masificación de la informática a fines del siglo XX, la revolución industrial está considerada como uno de los tres puntos de inflexión más relevantes dentro del desarrollo civilizatorio del ser humano. Mientras el ferrocarril cambiaba para siempre el mapa mundial, uniendo territorios y abriendo otros, las industrias y sus procesos productivos significaron un crecimiento en las ciudades nunca visto.
La aparición de una nueva fuente laboral atrajo millones de trabajadores desde el mundo rural a las crecientes urbes. Este brusco giro no solo tuvo su repercusión en el crecimiento urbano y en el cambio cultural de las sociedades, sino que también en el ordenamiento del tiempo. Las intensas jornadas laborales de los trabajadores británicos del siglo XIX llevaron, tras presión de los sindicatos y organizaciones sociales, a la creación de días de descanso que hoy conocemos como “Weekend” o Fin de Semana.
Este nuevo espacio, libre de trabajo, trajo una nueva necesidad; entretener a una nueva población urbana en su tiempo fuera de las fábricas. Esto llevó al auge del teatro de variedades, los espectáculos de comedia, el vodevil, el cabaret y otras artes escénicas.
Y así, tras un largo sueño de muchos siglos, la narración de historias con imágenes iba a despertar…
…y lo haría con dos medios de expresión distintos, en dos continentes diferentes y al mismo tiempo.
III No entiendo tus palabras, pero entiendo tus imágenes
Nueva York, fines del Siglo XIX
La promesa del nuevo mundo atrajo a millones de personas de todo el planeta a Estados Unidos. La ciudad de Nueva York, puerta de entrada desde Europa y del Este, se transformó en la nueva Babilonia. En esta dinámica urbe convergieron, en busca de una nueva vida, personas de todas las nacionalidades, credos y lenguas del planeta.
El país experimenta un crecimiento sin precedentes que sienta las bases del capitalismo industrial estadounidense. Esto desembocó en la nueva prensa popular o de masas, caracterizada por tiradas millonarias y una enorme repercusión social. Los principales medios de comunicación eran el New York World y el New York Journal, propiedad, respectivamente, de los multimillonarios Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst. Estos dos medios se transformaron en imperios que competían, mañana a mañana, por cada lector.
En este contexto, y desde la prensa gráfica, se desarrolla y masifica un nuevo medio de comunicación. Cada Domingo, día estelar de los diarios de ese entonces, la última página de los periódicos contenía una breve historia contada principalmente con dibujos y muy poco texto. La gran población migrante de Nueva York tenía dificultad para leer el inglés escrito, pero no así para entender una historia contada mayoritariamente con imágenes. El mercado de lectores migrantes era ya significativo y había que conquistarlo.
Este sería el origen del Comic. Si bien había versiones más artesanales de este medio de comunicación en Japón, Europa y el mismo Estados Unidos, fue aquí donde se masificó y se consolido en el arte tal como lo conocemos hoy.
La narración de historias con imágenes había despertado después de su largo sueño de siglos, El Comic se transformó en un fenómeno cultural de escala planetaria que nos acompaña hasta nuestros días.
Pero el Comic no venía solo… su hermano también estaba naciendo, al otro lado del Océano Atlántico, de la mano de dos hermanos de curiosa y artesanal inventiva.
IV Que se apaguen las luces y comience la función
Paris, fines del Siglo XIX
La ciudad experimenta una época dorada. La Feria de Exposición Universal, (cuyo pabellón nacional, actualmente conocida como la Torre Eiffel, se transformaría en el símbolo de la ciudad), grandes estructuras de acero, iluminación eléctrica en sus principales avenidas, transporte público masivo y un sistema de tren subterráneo eran símbolos de un esplendor urbano, tecnológico y social.
El ocio fue parte importante de la vida de los parisinos, donde proliferó el consumo de espectáculos masivos; teatros de variedades, danza, comedia, vodevil, cabaret y otros espectáculos llenarían las noches de la ciudad. Espectáculos como el Grand Guiñol (que ameritaría un ensayo aparte) pregonaban que el público ya no solo buscaba divertirse, sino que además demandaba emociones fuertes. En ese contexto, los hermanos Lumiere presentaron un nuevo divertimento; el cinematógrafo. La gente pagaba una entrada para entrar a un recinto de baja luminosidad, donde en un telón se proyectaba imágenes fotográficas en movimiento. Para muchos este fue el comienzo del Cine, al menos como experiencia colectiva. Aunque faltaba mucho aun para lo que conoceríamos más tarde.
Años después, otro francés, el gran Georges Méliès, desarrollaría el cine a otro nivel. Le incluiría una historia, implementaría una estética distinta a la real, e incluiría una serie de efectos de ilusionismo. Para muchos, este fue el comienzo del Cine, para otros era aún una diversión de feria.
Existe cierto consenso entre los estudiosos del Cine, que la primera película con estructura y narrativa como la entendemos ahora, se hizo en 1915, al otro lado del océano atlántico, en EEUU; “El Nacimiento de una Nación” de D. W. Griffith.
Esta película tiene una paradojal polémica. Es un hito dentro de la historia del cine, como un avance y punto de partida desde el punto de vista técnico, de indiscutible calidad. Sin embargo, es ética y moralmente cuestionable, ya que plantea una visión supremacista y racista, impresentable para la óptica actual.
Esta dualidad entre la calidad cinematográfica y las ideologías condenables volvería prontamente a repetirse, un par de décadas más tarde. La alemana Leni Riefenstahl, una cineasta adelantada a su época, documentaria y exaltaría la ideología del gobierno nazi. Esta ideología, condenada transversalmente, fue el telón de fondo de sus documentales. “La Fuerza de la Voluntad” y “Olimpia” son obras consideradas como fundamentales dentro de la historia del cine. El talento de Riefenstahl, desde lo estrictamente técnico y cinematográfico, es de reconocimiento transversal, con la reconocida admiración de cineastas como George Lucas; Martin Scorcese y Peter Jackson.
La paradojal disyuntiva entre el talento cinematográfico y su contenido ideológico volvería a repetirse en otras épocas y contextos
Pero eso es otra historia…
V El Cine ha muerto: larga vida al Cine
Pocas expresiones artísticas han pregonado tantas veces su propia muerte como el Cine.
Las distintas innovaciones tecnológicas audiovisuales significaron cambios estructurales dentro de la manera de hacer Cine, y a la vez tuvieron opositores que auguraban el ocaso de este medio de expresión.
La primera fue la aparición del cine sonoro. Muchos se alzaron para señalar que la irrupción de voces dentro del relato cinematográfico significaría la destrucción de la ilusión y por ende del Cine. Efectivamente, muchos cineastas y actores sucumbieron ante este cambio en la industria cinematográfica. Sin embargo, otros traspasaron la frontera y se adaptaron al nuevo formato. Por ejemplo, uno de los grandes iconos del cine mudo, Charles Chaplin, en su primera película sonora (El Gran Dictador, 1940), no solo pasó con honores la prueba, sino que además le regaló a la historia del Cine uno de sus discursos más entrañables.
Muchas otras innovaciones tecnológicas fueron despertando las alertas que profetizaban el final del Cine; la aparición del cine a color, la irrupción de los musicales, la masificación de la Televisión (que iba tomada de la mano de la masificación del automóvil, los suburbios como expresión urbanística y una nueva forma de vivir fuera de las ciudades), entre muchos otros.
Los reproductores caseros, inicialmente en el formato de cinta magnética (Betamax VHS), también supusieron un punto de inflexión que amenazó con hacer desaparecer las salas de cine. Los efectos especiales como eje del cine de entretención, la televisión por cable, el video clip y el DVD, hicieron los suyo, pero lejos de marcar el fin del Cine, significaron otros hitos de cambio, como la aparición de otras expresiones audiovisuales y la generación de nuevas escuelas cinematográficas.
El cine no murió. Solo se multiplicó
Actualmente la combinación del streaming, los efectos secundarios de la Pandemia de COVID y la Inteligencia Artificial amenazan con poner finalmente la lápida al Cine.
Quizás así sea…pero personalmente creo que esto recién comienza.