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Editorial

Publicado por Citerior Noviembre 24, 2018

La pugna entre el YO y el NOSOTROS

La pugna entre el yo y el nosotros.

En el marco de la reciente versión del “encuentro con el futuro 2020” realizado en Santiago, un investigador nos sorprendía con su afirmación de que los seres humanos no somos más que una “condensación de bacterias”.

Argumentaba que todo lo que existe materialmente ante nuestros ojos está constituido básicamente de bacterias, microorganismos que formaron la base de toda nuestra evolución terráquea , mucho antes de la formación de nuestro sistema solar.

Lo potente de la reflexión es que nos rebota fuertemente en nuestra configuración mental subyacente, en el sentido que percibimos a las bacterias y los virus en general como elementos perturbadores, exógenos a nosotros, o en algunos casos, causantes de nuestros males y desdichas como especie.

Pero no. Las bacterias están dentro de nosotros, de nuestros cuerpos y desde siempre. Conviven con nuestro organismo, se alimentan de nuestras proteínas, nos defienden de agentes patógenos que nos pueden dañar; y a veces, se reproducen malignamente y nos causan dolor y muerte.

Lo interesante, es que forman redes muy complejas y se conectan íntegramente, cubriendo todo el espectro de nuestra humanidad. Trabajan coordinadamente y todo o nada les afecta en su desarrollo.

Funcionan, por decirlo así, globalmente. Constituyen un sistema.

Extrapolando esta interesante visión del desarrollo de las cosas al plano de lo social, es decir, a lo intrincado que resulta entender cómo funcionan o debieran funcionar las sociedades humanas ,se puede advertir al observar el comportamiento de los movimientos  sociales actuales,( presentes en diversos continentes del mundo)  algunas características dignas de mejor análisis.

Más que las tradicionales reivindicaciones de tipo socio-económico,- las ciudadanías claman por mayor respeto y dignidad a lo que hacen; no desean ser partes de un todo, sino actores protagonistas del momento que viven; se indignan por los abusos que comete la autoridad; pero ante todo, buscan encontrar un enganche con la sociedad que les tocó vivir; buscan ser escuchados, partícipes de la aventura de vivir. Buscan crear sociedad.

Al parecer no se trata de movimientos que persiguen un fin determinado o un poder específico. No se trata de poder. Se trata de inventar “sinapsis”, puntos de encuentro, para que la vida, mala o buena, sea experimentada por todos.

Es un punto que muchos ignoran o que no han aprendido a leer. Es un reventón en la línea que demarca el mundo de la solidaridad, del nosotros, del destino compartido, de la exaltación de lo humano; versus la fiebre de la tenencia de lo material; del egoísmo exacerbado; de la sobrevaloración del fenómeno económico, tomado como barómetro para medir la felicidad humana.

Es un momento de inflexión, quizá, en el desarrollo de las sociedades modernas. Es probable que estemos viviendo tiempos parecidos al quiebre escolástico medieval en Europa, que dio paso al Renacimiento aperturista.

Quizá estemos transitando hacia nuevas esferas de nuestra convivencia. Quizá estemos ad portas de desempolvar nuestra literatura, nuestra pintura, nuestro arte, nuestra filosofía, para edificar el futuro solidario que las calles,- urbi et orbi,-  proclaman.

Quizá adviene, sin darnos cuenta, la sociedad solidaria, relegando el discurso cartesiano del yo, a un lugar del desván de los recuerdos. Quizá.

                                                  Paulino Ramírez Quintana

                                                   Director Editor Portal Citerior